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Fecha: 20 septiembre a 11 de Octubre del 2012
Duración: 22 días (desde Katmandu, Nepal)
Distancia: 1.100 km a través de Nepal y China

Descripción: En esta travesía se cruza la cadena montañosa más alta del mundo; desde los verdes valles del Himalaya hasta el altiplano tibetano, alcanzando los propios pies del Everest. La satisfacción de acercarse al cielo, por los propio medios y pedalear a 5.300 mts, será gratificante, pero aún mayor será: la emoción de descubrir, paisajes que insinúan el infinito y culturas que invitan a la reflexión y a transitar caminos interiores.
Exigencia: media con algún tramo exigente.
La planificación inteligente de las etapas, permitirá lograr una gradual aclimatación y vivenciar los paisajes y el contacto con la gente. Sin alcanzar el techo de nuestras
posibilidades físicas, no iremos acercando al "techo del mundo". Las pendientes en los lugares más difíciles, no superan el 6 % de inclinación y determinan la transitabilidad en bici, sin problemas.
Se pedaleara una media de 75 km (con un máximo de 125 km y un mínimo de 35km) y alrededor de 6 hs diaria.
Recorrido:
Esta ruta, es llamada la "Ruta de la Amistad" y es la única que une la capital del Nepal con Lhasa. En mayoria es asfalta y a veces muy poco transitada, los ciclistas suelen ser "mayoría".
El recorrido previsto de 1.100 km, inicia en la fascinante Khatmandu, a 1300mts/m. Desde ahí se desciende a Dholaghat (540mts/m) y se inicia un ascenso gradual por verdes valles, con gran cantidad de cascadas y pequeñas poblaciones.

Una vez alcanzado el altiplano tibetano, realizaremos un desvío a Rongbuk (4920 mts) y desde ahí un trekking al campo base del Everest.
Nos detendremos en Gyantse, Shigatse y en los centros más representativos de la cultura tibetana, así mismo pequeños poblados en donde la antigua cultura de este pueblo de montaña, se conserva casi intacta.
Antes de llegar a Lhasa, acamparemos sobre el sagrado lago Yamdrok (4600 mts), inmenso espejo de agua con la curiosa forma de un escorpión.
En Lhasa, quizás podamos emocionarnos, al ver: como arriban a Jhokang, apasionados peregrinos tibetanos...Ellos cruzan a pie, un país y montañas que nosotros vivenciaremos en carne propia!